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- El Código de Ética establece que los recursos públicos pertenecen al pueblo y rechaza lujos, privilegios, moches, influyentismo, nepotismo y cualquier forma de corrupción
- El decálogo compromete al gobierno con la transparencia, el buen trato, cero discriminación y una administración cercana a la ciudadanía, desde el territorio y no desde el escritorio
Juan Ignacio Corro
Ciudad de México, a 5 de ctubre de 2026
El Tercer Año del gobierno de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, inició con la firma del Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, contenido en un decálogo de compromisos que definirá la forma de actuar de las personas servidoras públicas de su gobierno.
Acompañada de las y los integrantes de su gabinete, subrayó que servir a la Ciudad de México debe ser un honor y jamás un privilegio personal, por lo que, con la firma de este decálogo por parte de las y los integrantes de su gabinete, se reafirman los principios y valores que deben guiar su trabajo durante los próximos cuatro años.
El decálogo establece los siguientes compromisos: uno, derecho a la buena administración pública; dos, el presupuesto es sagrado, cada peso pertenece al pueblo y debe regresar al pueblo convertido en derechos, obras, servicios y bienestar; tres, gobierno honesto, cero corrupción, cero impunidad; cuatro, poder para servir, jamás para servirse; y cinco, cero lujos, privilegios y ostentaciones.
Asimismo, plantea como compromiso transversal la transparencia total para el buen gobierno, así como la rendición de cuentas permanente, para que la ciudadanía conozca qué hace el gobierno, cómo lo hace y en qué se ejerce cada peso público.
Seis, menos burocracia, más soluciones; siete, buen trato, cero prepotencia, discriminación o abuso de poder; ocho, combate y erradicación de cualquier forma de discriminación; nueve, gobernar para todas, todos y todes desde el territorio y poniendo primero a quien más lo necesita; y diez, el servicio público es para transformar, no sólo para administrar.

En materia de combate a la corrupción, el Código establece que ningún cargo, recurso o decisión pública podrá utilizarse para obtener beneficios personales, familiares, políticos o particulares, y rechaza prácticas como sobornos, moches, influyentismo, conflictos de interés, nepotismo y patrimonialismo.
En el apartado de austeridad, la mandataria destacó que el servicio público no es una vía para vivir por encima del pueblo, sino para servirlo, por lo que llamó a gobernar con el ejemplo y bajo el principio de “menos para el gobierno, más para la gente”.
Respecto al compromiso de gobernar desde el territorio, señaló que se debe recorrer las calles, escuchar a las comunidades, tocar casa por casa y gobernar obedeciendo, con el objetivo de que cada decisión pública contribuya a cerrar las brechas de desigualdad social, territorial y de género.
“La ética pública no consiste solamente en administrar correctamente el sistema existente sino también en imaginar y experimentar alternativas posibles y transformadoras”, enfatizó.
En ese sentido, la mandataria instruyó a la Secretaría de la Contraloría General a que todas las personas servidoras públicas de confianza del Gobierno de la Ciudad firmen este código y solicitó que se informe periódicamente sobre las personas servidoras públicas sancionadas.
Brugada Molina recalcó que el objetivo del nuevo Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción es consolidar una nueva ética pública en la Ciudad de México y una nueva forma de gobernar desde la honestidad, la austeridad, cero lujos y corrupción, y con amor al pueblo.



