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- El comité organizador se lleva evidencias (videos, listas, registros, fotografías) para deliberar sobre el otorgamiento de un reconocimiento
Juan Ignacio Corro
Ciudad de México, a 6 de junio de 2026
La Ciudad de México convocó a miles de personas para realizar La Ola más Grande del Mundo, entre bailes, danzas prehispánicas, figuras icónicas del fútbol mexicano y las notas de grupos musicales. Con ello, se dio la bienvenida al Mundial FIFA 2026, a cinco días de su arranque.
Desde temprana hora, cientos de familias de aficionados al fútbol, provenientes de las distintas alcaldías, de otros Estados de la República y otros países, se cooncentraron sobre la avenida Paseo de la Reforma, desde la Glorieta del Ángel de la Independencia hasta el cruce con la avenida Juárez, en las inmediaciones de la escultura de El Caballito, para con este mensaje dar la bienvenida a la justa futbolística..
En ese sentido, con la Ola Más Grande del Mundo se demuestra que la diversidad es la mayor fuerza de la capital, y el Mundial 2026 se está viviendo más allá de las canchas, la ciudad fue construida por personas de distintos orígenes, culturas, identidades y formas de ver la vida.
Asimismo, la pluralidad que distingue a la Ciudad de México, hoy se comparte con el mundo a través de una expresión colectiva de alegría, participación y orgullo, que representa esta ola humana.
Con respecto a los parámetros para alcanzar el Récord Guinness, la secretaria de Turismo local indicó que el comité organizador se lleva las evidencias (videos, listas, registros, fotografías) para deliberar sobre el otorgamiento de un reconocimiento.
El masivo evento estuvo amenizado con la presentación de la Sonora Santanera, quienes hicieron bailar y cantar a las y los participantes reunidos en familias, grupos de trabajos, oficios, profesiones, para ocupar los espacios públicos más representativos del centro de la Ciudad de México.
A la multitud, se sumó la participación de comparsas de chinelos, botargas de todos los pueblos originarios, así como contingentes de personas que portaban banderas y playeras de la selección nacional, así como disfraces de catrinas, luchadores y grupos de danzantes de todos los rumbos de la capital y de otras partes del país.
Este río humano hizo comprar las calles y espacios de Reforma con sus cantos, porras y gritos de alegría, mientras ondeaban sus banderas tricolor.



