Por Staff
Tlalnepantla, Estado de México, a 22 de octubre de 2025
En la renovación del personal del Cuerpo de Bomberos, Atención Prehospitalaria y Protección Civil pretendida por el gobierno de Tlalnepantla para combatir la presunta corrupción, el alcalde Raciel Pérez fue permisible al uso de insultos, maltratos, burlas, acoso laboral y sexual, y atentados en contra de los derechos humanos por parte de Mara Pamela Arregui Soto Vázquez y el recién destituido, Alejandro Soto Vázquez.
Desde el primero de enero de 2025 la orden de Raciel Pérez, al asumir su segundo mandato, fue directa para los hermanos Soto Vázquez, titulares de Protección Civil y el comandante de Bomberos: realizar el relevo generacional de los cuerpos de emergencia cesando al personal existente sin causas justificadas y vulnerando sus derechos laborales, coinciden extrabajadores de estas áreas.
Hoy se calculan han sido despidos más de 50 personas. Lamentan que se deseche la experiencia de aquellos que se les ha solicitado su renuncia sin motivo aparente y, sustituido por jóvenes que no cuentan con la experiencia necesaria.
Tan solo en el área de atención prehospitalaria, denuncian, las y los paramédicos no tienen aún la solidez necesaria en manejo de crisis y situaciones de emergencia, ni conocen el territorio municipal, lo que les representa un riesgo, incluso para ellas y ellos. Calculan que más de 70 por ciento del personal prehospitalario está en estas condiciones.
Acoso desde el primer día
En este relato, María, una de las paramédicos despedida con identidad reservaba, confiesa que desde que tomo posesión la nueva administración fueron confinados, tanto bomberos como paramédicos, en una pequeña área donde dormían hasta 30 personas. “No había privilegios ni privacidad entre hombres y mujeres”.
Con algunos lustros al servicio del gobierno de Tlalnepantla, subrayó que Alejandro Soto Vázquez, comandante de Bomberos recién destituido por acoso, manifiesta que no quería personal antiguo en la corporación, por lo cual comenzó el acoso y abuso hacia todos aquellos y aquellos que consideraba que ya no debían servir a la administración municipal.
“Yo soy el mando” se ufanaba ante las y los elementos; y les exigía les lustraran las botas o les limpiara su cuarto, sobre todo a las mujeres. Ahí, de manera sorpresiva llegaba y les hacía presuntas insinuaciones sexuales, describe.
Y se sumaban los acosos laborales: “te vas a morir de hambre si te corro”, les manifestaba continuamente. En un lapso de cinco meses, algunos no toleraron el abuso y se fueron y otros fueron despidos.
Ambos mandos externaron en diversas ocasiones que “tenían poder e impunidad” porque son primos del poderoso Omar García Harfuch, Secretario de Protección y Seguridad Ciudadana, “pareciera que ello les permitía hacer amenazas públicas contra todo el personal”, sin que el edil tuviera alguna intervención, aun cuando se le hizo saber esa actitud desde febrero, “y no atendió las primera quejas”. Los empodero, asegura.
Lamenta la falta de sensibilización de Raciel Pérez porque desestimó las primeras quejas en contra de sus mandos de PC y Bomberos; “fue permisivo para que el problema creciera con un daño irreversible ante el acoso en sus diversas modalidades, maltrato y amenazas, para decenas de elementos que fueron obligados a renunciar”.
“Raciel nunca quiso escuchar”, sentencia.
Y ante las quejas publicas comenzó la revisión de los teléfonos celulares por parte de los mandos, incluso de otras áreas del Ayuntamiento como el de sistemas informáticos, para conocer quien denunciaba y con quién, para solicitarles su despido, además, “amenazaban a los familiares si se atrevían a denunciar ante las diversas fiscalías”, después de esos los corrían, alega.
Con relación a presuntos actos de corrupción, comenta la venta de tanques de gas que recogían de los servicios de emergencia, “era una obligación promover su venta”.
El área expedía vales a las personas involucradas, pero ya no los reclamaba. “Esos tanques hay que moverlos”, era su palabra y todos sabían que tenían que venderlos, lo que representa una transgresión a la norma toda vez que son equipos que ya no sirven tras sufrir alguna avería, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana.
Acudió a la Fiscalía de Prevención de Violencia de Género para iniciar una denuncia; después de ello se le cito, pero no se le tomo la declaración porque se le informo que no procedía.
Su despidió procedió después de que la fiscalía le impuso medidas precautorias al comandante de Bomberos; aunque quedó en trámite. Ahora ella mantiene un juicio laboral en contra de Ayuntamiento.
Fue despedida de forma injustificada, aduce. “No hubo base ni causales formalmente registradas ante el área de recursos humanos”, afirma que se le notifico que prescindía de sus servicios porque ya no era necesario para la función.
Al respecto, sostiene la falta de sororidad de Pamela Arregui Soto. “Nunca quiso acercarse y cuando intento simplemente decía que ella no se prestaba a situaciones de chismes, ni muchos menos”.
Subraya otro caso de acoso sexual hacia otra de sus compañeras. Lamenta su situación.
En el Covid nunca entregó equipo
Un paramédico, Carlos para continuar este relato igual con identidad reservada, con mas de 20 años de servicio en el gobierno de Tlalnepantla, fue cesado “de manera injusta”, porque, alega, nunca hubo documento, escrito ni siquiera verbal para evaluar al personal. No se le manifestaron los motivos de su despido.
Se entristece por la actitud del alcalde Raciel Pérez. En su primera gestión -2019-2022- nos tocó el Covid y la pandemia y en esos momentos se atendieron los servicios, a pesar de que no dio equipo especial para poder trabajar, pero se cumplió la labor para salir adelante en beneficio de cientos de enfermos.
Tras salir de las diversas fases del Covid durante más de un año Raciel Pérez reconoció el trabajo de los servicios prehospitalarios. Nos llenó de halagos, dice, pero “hoy nos trata como rateros o personas ineptas que no valemos nada”, desliza.
Advierte que esa renovación de los servicios de emergencia, se ha sustituido al personal sin el conocimiento necesario, toda vez que van saliendo de la escuela sin la practica necesaria, además de desconocer el territorio de Tlalnepantla.
Ahora hay jóvenes sin experiencia, han tenido accidentes frecuentes y percances con ambulancias,
La corporación cuenta hoy con unidades viejas y no aptas para poder salir a trabajar, “porque las nuevas ya fueron chocadas”.
Niega las acusaciones de robo que les intenta fincar el alcalde y los mandos, “prueba de ello es que no hay actas iniciadas ni denuncias ante la Fiscalía mexiquense.
Bajo el argumento de que Pamela Arregui Soto y Alejandro Soto Vázquez, habrían recibieron amenazas de muerte comenzó la revisión de los teléfonos, pero sin ninguna orden legal; ello obedece a una vulneración a los derechos humanos, pero nadie quiere denunciar por temor a ser despedidos en un entorno cada vez más complicado.
En una ocasión se revisaron alrededor de 50 celulares por parte del área de sistemas, donde participaron otras áreas del Ayuntamiento, incluyendo mandos de la Policía Municipal.
Asistió a la Fiscalía Anticorrupción, donde se les informo que no había delito que perseguir, toda vez que esa revisión no era delito y por ello no quisieron iniciar alguna acta, ni siquiera tomaron los datos. “No pude hacer nada”.
Malas practicas en Bomberos
De acuerdo con otros testimonios el negocio en las áreas de protección civil y bomberos en los municipios del Estado de México está en los servicios en cobros por cortar árboles, retirar enjambres de abejas, la venta de equipo de protección personal y el robo de equipo como motosierras, palas, cuerdas y mosquetones.
Un problema serio, aduce, es el robo hormiga de gasolina dejando las unidades sin el combustible necesario, además de la venta de cilindros.
En materia administrativa se venden guardias para que no vayan a trabajar asi como los cursos externos, además de la renta de un campo de capacitación de bomberos.
Externan que mucho de los bomberos de hoy ya no quieren capacitarse, toda vez que existen novedades en los métodos de enseñanzas y en los campos de práctica.




