- Carmen Sánchez Flores, víctima de violencia ácida, comentó que a partir de su experiencia inició una cruzada de visibilización, legislación y no repetición a favor de decenas de mujeres.
- La activista creó una fundación que lleva su nombre y busca exponer los alcances de esta forma de violencia de género y denunciar la ausencia de uniformidad en los criterios legales, con especial énfasis en que la violencia ácida o química debe ser atendida con perspectiva de derechos humanos por las autoridades
Por Juan Ignacio Corro
Toluca, Estado de México, a 19 de junio de 2025
En 2014, Carmen Sánchez fue atacada con ácido por su expareja; siete años después, su agresor fue detenido y vinculado a proceso por feminicidio en grado de tentativa por ataque con ácido, lo que se traduce en la primera sentencia en México y la segunda en América Latina con estas características.
Sin embargo, a 11 años del crimen, ella ha tenido que someterse a 67 cirugías, a la revictimización por parte de autoridades de salud y de procuración de justicia, así como a afectaciones emocionales, laborales y económicas como consecuencia del ataque.
A partir de este evento, Carmen se convirtió en activista y formó en 2011 la Fundación que lleva su nombre, Carmen Sánchez MX, en torno a una cruzada de visibilización, legislación y no repetición a favor de decenas de mujeres que han sido víctimas de ataques con ácido, sustancias químicas o corrosivas.

“Era necesario hacer visibles estas causas y dar cuenta de las consecuencias de la violencia ácida y química en México”, mencionó.
No obstante, a la fecha se registran 100 mujeres o personas trans que han sido víctimas de ataques con sustancias químicas al año; la fundación acompaña en todos los aspectos de su vida a 11 mujeres en 8 estados de la República.
Carmen Sánchez y Ximena Reyes Canseco, vicepresidenta, ofrecieron en el auditorio de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) un testimonio de resiliencia y un grito de visibilización en torno a una forma atroz de violencia de género y de violación de derechos humanos, principalmente, contra mujeres y personas trans: la Violencia Ácida o química.
Por su parte, Ximena Reyes Canseco, cofundadora y vicepresidenta de la Fundación Carmen Sánchez MX, señaló que esta es la primera organización social en México que documenta, defiende, promueve y protege los derechos humanos de víctimas de ataque de violencia química con ácido u otras sustancias corrosivas.
La violencia ácida debe ser atendida por las autoridades y que la ciudadanía debe generar empatía
Reyes Canseco aseguró que su lucha es para exponer los alcances de esta problemática de violencia de género y denunciar la ausencia de uniformidad en los criterios legales, haciendo especial énfasis en que la violencia ácida debe ser atendida por las autoridades y que la ciudadanía debe generar empatía para actuar ante este tipo de casos, o bien, para respetar la dignidad de las víctimas, además de buscar atención para los efectos físicos, psicológicos y traumáticos que dejan secuelas permanentes.
En este contexto, ambas coincidieron en que el Estado y sus instituciones deben responsabilizarse por la falta de protocolos y reconocimiento de estos casos, ya que se necesita reforzar los marcos legislativos y brindar las herramientas y los recursos a las instituciones de salud públicas y de procuración de justicia para que puedan ser personas servidoras públicas capacitadas en primera respuesta ante los ataques con ácido o los ataques químicos para restituir los derechos humanos de las víctimas.




