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· El contexto digital adquirió una velocidad, escala y capacidad de penetración que obliga a las y los investigadores a repensar sus responsabilidades
· El entorno digital actual ha aumentado el alcance y profundidad de la desinformación con las particularidades de la instantaneidad, interactividad, descentralización de la comunidad y globalización, opinó el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva
Por Juan Ignacio Corro
Ciudad de México, a 16 de junio 2025
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) está comprometida a investigar desde diversos ángulos los engaños en el entorno digital y su alcance y profundidad de la desinformación, porque se ha convertido en un problema serio, advirtió Miguel Armando López Leyva, Doctor en Ciencias Sociales con especialización en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Sede México (Flacso–México) e Investigador Titular “B”, Tiempo Completo, Definitivo, en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
Sostuvo que la desinformación ya es un problema social serio que se ha extendido de manera vertiginosa y compromete derechos y libertades, agregó durante la inauguración del ciclo: “Desinformación. Diálogos interdisciplinares y con la sociedad civil”.
Refirió que el engaño que produce la desinformación no es inofensivo, ya que genera y alimenta opiniones y acciones políticas.
Estableció que la UNAM es responsable de investigar sus distintos ángulos, generar indicadores, evaluar causas y ponderar las consecuencias, la efectividad de actos de las personas vinculadas, entre otros aspectos.
Se requieren respuestas creativas eficaces ante la desinformación y sus desafíos
Al hacer uso de la palabra, la secretaria de Desarrollo Institucional, Diana Tamara Martínez Ruíz, habló sobre los disturbios en Los Ángeles, California, estados norteamericano que en las últimas semanas se han registrado imágenes manipuladas, con narrativas falsas y discursos de odio que se han propagado en redes sociales durante las protestas contra las redadas migratorias, lo que distorsiona la realidad y vulnera los derechos humanos.
En el auditorio Mario de la Cueva del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), recordó que la iniciativa UNAM Acción Migrante busca ofrecer herramientas prácticas de atención psicológica, de orientación jurídica y de capacitación, así como concentrar el conocimiento generado para que esté disponible.
Martínez Ruíz enfatizó que el reto que se enfrenta exige un trabajo transversal, interdisciplinario y colaborativo, “solo así podremos generar respuestas creativas eficaces ante la desinformación y sus desafíos”, agregó.
Se sumó a las voces que proponen sumar esfuerzos donde las ciencias sociales, tecnología, ciencias, salud, humanidades y sociedad civil construyan narrativas incluyentes y basadas en evidencias que promuevan el respeto, la solidaridad y la justicia, abundó.
Las fake news socavan la confianza pública
A su vez, la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, señaló que en los últimos años se han visto cómo la circulación de información falsa conocidas como fake news, no concreta o distorsionada puede tener consecuencias graves como socavar la confianza pública, y dificultar la toma de decisiones; en otros casos pone en riesgo la salud, seguridad y derechos de las personas.
La también investigadora detalló que la desinformación no es un fenómeno nuevo, pero en el contexto digital adquirió una velocidad, escala y capacidad de penetración que nos obliga a repensar nuestras responsabilidades.
Por eso generamos conocimiento confiable frente a la avalancha de datos sin contexto y las filmaciones sin sustento. La UNAM, como universidad pública, tiene una doble tarea: impulsar investigación de frontera con independencia, solidez y pertinencia social; y comunicar ese conocimiento de manera accesible, abierta y responsable.
Miles de verdades a medias y noticias falsas Al hacer uso de la palabra, Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, directora del IIBI, apuntó que, al mismo tiempo en que se generan, distribuyen y preservan grandes volúmenes de datos, también son diseminadas miles de verdades a medias y noticias falsas.
Por ello, la desinformación se ha vuelto un fenómeno complejo y multifacético que afecta a diversos ámbitos de la vida social, desde procesos electorales y la salud pública hasta el cambio climático y la cultura.
El análisis y búsqueda de soluciones a este problema, dijo, es tan complejo que es necesario un abordaje interdisciplinario que permita comprender las causas, dinámicas y consecuencias de la desinformación, así como diseñar estrategias efectivas para combatirla.




