Visitas: 35
- En estos hechos resultó lesionado un integrante de la escolta del Fiscal General, cuyo estado de salud se reporta estable y fuera de peligro
- El agresor “Julio Cesar N” se encontraba en estado de intoxicación
Un convoy compuesto por dos camionetas, en las cuales viajaban el Fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes, siete elementos de seguridad y una motocicleta tripulada por dos elementos de reacción, todos ellos portando visiblemente indumentaria institucional, fueron objeto de una agresión por un individuo mientras circulaban con dirección de Toluca a la Ciudad de México.

Producto de esta acción un integrante de la escolta presentó lesiones por esquirlas de naturaleza balística a la altura de la ingle, por lo que ayer en la noche fue ingresado y hoy fue dado de alta de un centro hospitalario de la zona.
Con independencia de la probable intervención del presunto agresor y los datos de prueba con los que se cuenta al momento, entre ellos técnicas de investigación de cateo, la Fiscalía adelanto que la conducta desplegada por el agresor “Julio Cesar N”, no fue una acción consciente o dirigida en contra del Fiscal General de Justicia del Estado de México.
El ahora detenido fue trasladado y puesto a disposición del Agente del Ministerio Público de la Fiscalía de Asuntos Especiales ubicada en la ciudad de Toluca. Los peritos en medicina forense advirtieron indicadores clínicos de aparente estado de intoxicación.
En estricto apego al principio de presunción de inocencia, se solicitó intervención de peritos en psiquiatría a efecto de identificar alguna posible afectación clínica que arroje otros indicios que expliquen los motivos de su acción.

De las primeras acciones realizadas por peritos en materia de criminalística de campo, los indicios encontrados al interior del vehículo que conducía el detenido fueron un arma de fuego de tipo fusil con cargador abastecido con tres cartuchos útiles y tres casquillos percutidos, todos de calibre 7.62 x 39.
Así mismo los peritos ubicaron una chamarra táctica, una cangurera color verde que en su interior contenía bolsas con presuntos narcóticos, diversas credenciales entre las que se identificaron algunas aparentemente apócrifas con logotipos oficiales, una manopla de metal tipo boxer, una botella de vidrio conteniendo bebida alcohólica, un arma corto contundente con filo de metal y mango de plástico negro, así como artículos diversos presuntamente relacionados con prácticas rituales.
En la unidad oficial se identificaron tres orificios de entrada y salida presuntamente producidos por arma de fuego cuyo origen y calibre aún no se ha determinado pericialmente. Por otra parte, la distribución de los 31 impactos de arma de fuego de diversos calibres en el vehículo agresor permite advertir que en ningún momento se pretendió lesionar a su conductor.





