Editorial No nos callarán

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La delincuencia y los grupos organizados en el país y, de manera particular en el Estado de México, desean “una zona de silencio” informativo. Las autoridades de los tres ordenes de gobierno seguramente no previnieron los efectos que podría traer para el periodismo en México los acontecimientos donde fue abatido El Mencho, y la cobertura de actos criminales posteriores.

Las amenazas en contra del gremio periodístico ha comenzado en territorio mexiquense derivado de los hechos delictivos de la última semana con el incremento de ejecuciones en la entidad, para los líderes y sus sicarios esta difusión les duele.

Las agresiones y amenazas a las y los  periodistas en México han sido, por desgracia, un fenómeno persistente desde hace dos décadas, generado  por un complejo entramado donde convergen el crimen organizado, la impunidad y la actuación de autoridades de distintos niveles de gobierno. México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo, especialmente para aquellos que cubren temas de seguridad, corrupción y política local.

La muerte de “El Mencho” el domingo 22 de febrero en un exitoso operativo, según la narrativa gubernamental, dejo 25 elementos federales abatidos y una serie de daños colaterales irremediables en vidas humanas, afectaciones a la salud, infraestructura, recursos materiales, entre otras, en los municipios de Tecamac, Coacalco, Huehuetoca, Los Reyes La Paz, Chalco.

Este hecho demostró que las redes sociales son ya la principal fuente de información con sus diatribas: información y desinformación. La velocidad de la información en redes sociales superó a los canales oficiales, generando una «tormenta de mensajes».

El propio grupo delictivo utilizó la plataformas digitales para crear sus propias narrativas al propagar noticias falsas, buscando que su ola de violencia pareciera más grande y aterradora de lo que era en realidad. 

Las instancias gubernamentales han dejado crecer la desinformación y noticias falsas en redes sociales sobre todo en temas de seguridad por la debilidad en su política de difusión e información; desde una óptima crítica, el entorno digital ha llenado los grandes vacíos dejados por las ineficientes políticas de comunicación social -si así se deben seguir llamando-, para informar el día a día: las consecuencias, el acto, los hechos, las medidas preventivas o las acciones urgentes  de corto y mediano plazo para resguardar a la población. 

Un grupo de periodistas y comunicadores con experiencia en medios privados y áreas gubernamentales de comunicación social hace ya casi 10 años vimos la necesidad de informar, desde la base digital, con veracidad, certeza y oportunidad sobre los fenómenos ya destacados, no obstante, esas debilidades  que ya se venían visualizando se han incrementado: el rumor, la vulnerabilidad ante la desinformación,  la viralización de noticias falsas y narrativas manipuladas y ahora, el uso de Inteligencia Artificial para crear deepfakes y textos sintéticos, han erosionado la confianza de la audiencia en la autenticidad del contenido. Las oficinas de prensa callan.

Agencia 252 ha tenido crecimiento sostenido y gradual enmarcado con una gran variedad de productos digitales, cuya base editorial central es el periodismo independiente -tan necesarios en estos días-, sin aliados, ni ideologías, crítico y mordaz, al amparo de un equipo creativo profesional y capacitado de manera constante en todos los rubros. 

Hoy los grupos delictivos pretenden minar el trabajo de este equipo de periodistas, generar miedo, frenar el trabajo informativo, pero no lo lograran. La amenaza ayer recibida por un grupo criminal  de cuatro letras no depredara nuestra libertad de prensa, ni mucho menos disminuirá la actividad periodística.

Estamos convencidos de que la desinformación y las noticias falsas son la maldad digital porque buscan negar la realidad. Nuestra trabajo es descubrir y exhibir a delincuentes, a gobernantes, a políticos en la red y en redes sociales  que buscan promocionarse pero no informan y desmitificar a las malditas y benditas redes sociales. Ese seguirá siendo nuestro reto. 

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