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¿Qué deja la elección en Coahuila e Hidalgo en tiempos de pandemia?



Por Nacho C. 

Los comicios de pasado domingo 18 de octubre en Coahuila e Hidalgo, aplazadas por tres meses por la pandemia de la Covid-19, dejan conclusiones concretas para los actores que intervienen en ellas: el deseo de la participación ciudadana como elemento fundamental de la democracia para elegir a sus gobernantes, pero al mismo tiempo, partidos políticos cada vez más alejados de la gente.

Las elecciones de este fin de semana representó el primer ejercicio de la nueva normalidad democrática en tiempos de pandemia tanto para las autoridades electorales como para la ciudadanía que fungen como funcionarios de casilla, a los partidos políticos y electores que, en conjunto, lograron validar que la democracia mexicana –con todo y sus fallas- sigue funcionando con claras señales de cambio.

Las medidas sanitarias aplicadas durante toda la jornada electoral en ambas entidades resultaron benéficas para el ejercicio del voto libre y secreto de la ciudadanía que, más que una necesidad, dan señales de lo habitual que está la gente para prevenir contagios por el virus, utilizando los insumos necesarios para evitar contagios en la convivencia social. 


En una alta mayoría los electores portaban cubrebocas, gel personal, algunos con guantes de distintos materiales, otras con caretas. Pocos traían su bolígrafo por lo que los funcionarios de casillas debían sanitizar el tradicional crayón tras marcar el voto del partido de su preferencia.

De acuerdo con los resultados preliminares Coahuila registró casi 40 por ciento de votación para elegir 25 diputados del Congreso Local, mientras que en Hidalgo alcanzó el 50% del padrón electoral. Ambas entidades con el promedio similar respecto a la pasada elección del mismo propósito, es decir, de los 4.4 millones del Padrón Electoral votaron alrededor 2.1 millones de personas. 

Por primera vez en una elección local se utilizaron urnas electrónicas vinculantes con el proceso y que fueron aceptadas por la población, lo que da señales de la nueva manera de sufragar ante los constantes cambios tecnológicos, el comportamiento de la pandemia y la nueva normalidad en la convivencia social, ya que éstos equipos reducen tiempos en la casilla, a la larga resulta más económico su instalación y abona a la certeza del proceso al obtener resultados de forma inmediata después del cierre de las casillas. 

Testimonios dan cuenta de la confianza de la ciudadanía hacia las urnas electrónicas contrarios a las escasas opiniones que prefieren continuar con el voto tradicional de papel y lápiz porque dicen, “es la mejor manera de darnos confianza de que nuestro voto sí cuenta”. 


Las opiniones recolectadas representaron diversas edades y de todos los estratos sociales.

No se puede soslayar las ausencias de las y los funcionarios de casillas ante el posible miedo de contagio. Antes de los comicios en dichas entidades del 100% de las personas que se habían registrado para cumplir con tal función para las elecciones julio pasado 96% confirmaron que volvería hacerlo.  No obstante, el día de la elección ese porcentaje disminuyó ante lo cual se tuvo que echar mano de “personas de la fila” para tal actividad.

De cara al proceso electoral 2021, la autoridad electoral deberá elegir y aleccionar a quienes participaran como funcionarios de casilla ante el escenario de incertidumbre que está teniendo la Covid-19 ante el aumento en los casos de hospitalización, la llegada de la influenza por el periodo de invierno y un posible retraso de la vacuna para inocular a las personas. 

Si no se toman en cuenta estos elementos es posible la disminución en la participación ciudadana para contar los votos el próximo 6 de junio de 2021, para elegir 300 diputados federales del Congreso Federal, 15 gubernaturas, más de dos mil ayuntamientos en las 32 entidades del país y congresos locales, con un total de más de 21 mil cargos de elección popular en el 2021. 

Por eso será la elección más grande de la historia en tiempos de pandemia.

Por su parte, a los partidos políticos les deja la elección de verse como verdaderas entidades de interés público, más que por velar por sus beneficios partidistas deben empatar con el elector en todos los ámbitos: económico, político, social, cultural y ahora en el cuidado de la salud. 

La propuesta de cómo cuidarme yo para cuidarte a ti y que todos se cuiden en este marco de pandemia será fundamental para los partidos, sobre las cuales deben dar a conocer sus propuestas para contrarrestar las viejas prácticas de la propaganda electoral la cual determina ésta solo se da en la masa a manera de manipular las consciencias de las personas. Esos tiempos ya terminaron.



Las victorias y derrotas de las y los candidatos en esas entidades, en buena medida, se debió al trabajo del cuidado a la salud, a eficaces y eficientes trabajo pie-tierra para conectar con la gente ante la imposibilidad de los grandes mítines y, sobre todo, el trabajo de comunicación desde distintas arenas, en donde lo trivial, lo tradicional o lo burdo, no siempre conecta el o la elector en redes sociales.

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