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El coronavirus frenó al “tianguis de las vías”, en Naucalpan




Por Nacho C. 

Naucalpan de Juárez a 26 de abril del 2020.- Sólo la pandemia por el virus #Covid-19 o coronavirus logró frenar la operación dominical del famoso “tianguis de las vías”, mismo que congrega cada semana más de tres mil puestos a lo largo de más de diez kilómetros sobre los durmientes de la vía conocida como Ferrocarril-Acámbaro, en Naucalpan, Estado de México. 
Este domingo las autoridades solo permitieron instalarse puestos de comida y abarrotes y comida preparada “solo para llevar”, como advierten algunos anuncios.


Se estima que este tianguis es visitado por más de diez mil personas cada semana, dado que concentra una gran actividad de giros regulares incluido todo lo relacionado con comida y abarrotes, así como artículos de ferretería, bonetería, plásticos, jarcería, dulcería, reparación de relojes, por mencionar algunos. 



Pero lo que dio fama a este tianguis ha sido la compra y venta de “chacharas”, es decir, artículos de segunda mano de todos los giros en donde los comerciantes revenden esta mercancía a precio bajo que lo hace ideal para los trabajadores técnicos 

Además de otros giros no permitidos por el origen ilegal de sus productos como la venta de películas piratas y ropa americana de dudosa procedencia, y también “saldos” de las grandes marcas en alimentos, es decir, mercancía comestible ya caducada que es reetiquetada para su venta al público sin que el consumidor se dé cuenta de ello. Lo que vale son los precios bajos. 

Este domingo todos estos puestos no les fue permitida su instalación ante la instrucción del Consejo Municipal de Salubridad de Naucalpan, en consideración a la Fase 3 para evitar la propagación del coronavirus, en una acción inédita para este lugar de trabajo desde hace más de 40 años.



Otros “puesteros”, incrédulos, lucen sus cubrebocas, guantes y hasta tres empaques de gel antibacterial para la seguridad de ellos y sus clientes. 

Los tradicionales gritos como “llévele, llévele”; “que le doy güerita” o “que va a llevar” prácticamente desaparecieron este domingo; hoy se vive el silencio sepulcral originado por la confusión, la desinformación y hasta la desconfianza de los tianguistas que no creen lo que está pasando. 

Carmen, una joven tianguista que vende verdura y chile seco, de menos de 30 años de edad, casada y ya con dos hijas, comenta de forma triste que será el último domingo que va a trabajar porque ya “la situación está muy complicada en la Central de Abastos, conocemos personas que han fallecido ya por el virus y hay muchos infectados que nos han platicado”. 

Contundente afirma: la Central de Abastos –el principal centro de concentración y distribución de alimentos de la Ciudad de México- el ritmo de trabajo prácticamente bajó muchísimo porque los introductores de alimentos (verduras) ya no acuden por el temor a contagiarse. La central ya está vacía y la gente tiene mucho miedo. Hay mucha gente que está muriendo. 

En los puestos de comida, hoy sin mesas, sillas y venta de cerveza, no les conviene porque el negocio está en la venta de alimentos preparados para comer en el lugar”, comenta Julia, quien vende carnitas del cual viven su familia, sus tres hijos casados y cinco empleados que atienden cada domingo a los comensales que acuden y abarrotaban las diez mesas que colocaban cada semana. 


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